Paraguay: mientras esperan nueva autopsia a los cuerpos de las niñas asesinadas, los guerrilleros del EPP liberaron a uno de los dos secuestrados

Las niñas de 11 y 12 años con documentación argentina que fueron acribilladas como “guerrilleras” en una redada de la milicia paraguaya contra el grupo de insurgentes conocido como Ejército del Pueblo Paraguay (EPP), no descansan en paz.

 

Se espera que un grupo de reconocidos especialistas forenses argentinos viaje a Paraguay en las próximas dos semanas para examinar los cuerpos en busca de pistas sobre los momentos finales de las niñas, hechos que se vuelven confusos en el relato de todas las partes involucradas.

 

La abogada Daisy Irala asumió la defensa en el caso de las menores argentinas baleadas por el Ejército y pide que intervenga el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Irala, desde 2010 lleva adelante también la defensa de combatientes del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Representó hace dos meses en un juicio a Carmen Villalba, tía de las dos niñas argentinas baleadas en Paraguay durante un operativo de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). Ahora representa a su colega y amiga Miriam Villalba, y a su hermana Laura, licenciada en Enfermería, madres de las primas que, según Irala, lejos de ser combatientes estaban visitando a sus padres biológicos.

 

Hasta la fecha, el asesinato de las dos niñas argentinas de 12 y 11 años durante un operativo del ejército de paraguayo en ese país sigue generando sospechas y acusaciones sobre el accionar de la fuerza y también sobre la versión oficial del gobierno de Paraguay que presentó como “una conquista” el operativo que terminó con la vida de las dos menores.

 

El hecho sucedió el miércoles 2 de septiembre cuando la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), una unidad integrada por miembros de las Fuerzas Armadas, de la Policía Nacional y de agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) de Paraguay, desplegados en los departamentos de San Pedro, Concepción y Amambay, que busca acabar con el plan estratégico de la guerrilla del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), principalmente en el norte del país, disparó y mató  las niñas durante un operativo en el monte paraguayo.

Este lunes, 12 días después, los cuerpos de las víctimas ya pasaron por una apresurada inhumación, cuestionada por la familia de las menores quienes atribuyen la celeridad a la intencionalidad de ocultar pruebas; luego pasaron por una exhumación, con la intención de cumplir con la debida autopsia solicitada por la abogada de las familias -quien también es abogada del EPP- y continúan a la espera de la supuesta llegada de un cuerpo de forenses argentinos que se ocuparían de “garantizar” una autopsia completa a los cadáveres.

El diario estadounidense The New York Times le dedicó este lunes una nota que lleva la firma de Daniel Politi y Ernesto Londoño, donde califica al EPP como uno de los últimos grupos insurgentes de América del Sur, que ha tenido poco destaque internacional en su lucha por crear un estado comunista en Paraguay y dan cuenta de que “un grupo de médicos forenses arribaría al país desde la Argentina para analizar los cadáveres de las menores fallecidas”.

 

La publicación menciona un hecho que fue muy criticado y que tuvo al presidente paraguayo como protagonista cuando horas después del episodio donde fueron ultimadas las menores, Mario Abdo Benítez habló de “un operativo exitoso de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) contra el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) ya que dos integrantes de la facción habían sido abatidos”.

 

Sobre la cuestión, el propio ejército de ese país informó que se trataba de “dos personas de sexo femenino de entre 15 y 17 años, que habían participado del enfrentamiento armado”.

 

Finalmente, se supo que las víctimas eran dos primas de 11 y 12 años, nacidas el 5 febrero 2009 y el 28 de octubre de 2008, inscriptas en la ciudad de Clorinda, Formosa, y radicadas en la localidad de Puerto Rico, Misiones.

 

“La primera víctima es la verdad”

“En una guerra o conflicto armado, la primera víctima es casi siempre la verdad” sostiene en una nota publicada sobre el tema en el diario Última Hora de Asunción, el periodista y escritor Andrés Colman Gutiérrez.

 

Y agrega: “Solo sabemos que utilizaron sus muertes como propaganda política desde el Gobierno, pero las posteriores revelaciones que contradicen a la versión oficial convirtieron el “exitoso operativo” contra el grupo armado criminal en un posible caso de abuso de fuerza estatal y en un nuevo escándalo político internacional. También sabemos que sectores críticos u opositores buscan usar este caso como contra-propaganda política para golpear al Gobierno”.

 

Señala en su artículo que “poco a poco van surgiendo indicios sesgados que permiten reconstruir sus desgarradas historias. Podrían haber nacido allí, en la clandestinidad del monte, hijas de los principales líderes de la controvertida organización armada. Podrían haber sido llevadas a la Argentina para crecer junto con la abuela y anotadas como hijas por sus tías, buscando darles la identidad y el resguardo documental que la situación de prófugos de sus verdaderos padres no les permitía. Si fuese así, hay que recordar la Convención de 1954 sobre el Estatuto de los Apátridas de la Acnur, en donde se establece que, si un niño no es reconocido como nacional en un país, el país de residencia debe otorgarle la nacionalidad. Es decir, si estas niñas nacieron en el Paraguay, pero no pueden ser inscriptas acá debido a la situación de persecución de sus padres, tienen derecho a ser inscriptas en otro país”.

 

La mención refiere a las dudas que existen en torno a la verdadera identidad de las menores y sobre quiénes son efectivamente sus madres. Según algunas versiones, las niñas serían sobrinas de las mujeres señaladas como “madres” y tendrían una identidad distinta en Argentina, adonde habrían sido traídas para resguardarlas.

 

“Las infortunadas niñas nacieron en la clandestinidad en Paraguay, pero fueron registradas en Argentina. La condición de prófugos de los miembros del EPP genera un grave drama para niños y niñas y una exigencia para el Estado”, sostiene Colman Gutiérrez en otra de una serie de notas que publica sobre el tema que investiga y sobre el cual tiene datos importantes.

 

Sobre el EPP

Respecto de la organización que tiene base campesina e indígena y en sus orígenes contó con el apoyo y asesoramiento de un exobispo católico, dice Colman Gutiérrez: “El EPP es el grupo armado ilegal que permanece activo por más tiempo en la historia del país, aunque acostumbra permanecer sin acciones durante largos periodos, con la modalidad de ‘células dormidas’ hasta volver a operar. Sus principales fundadores, Alcides Oviedo Brítez y Carmen Villalba Ayala, están presos desde 2003, pero quienes asumieron la conducción, entre ellos Osvaldo Villalba, Manuel Cristaldo Mieres, Magna Meza, Liliana Villalba, Lucio Silva, entre otros, no han podido ser capturados desde que empezaron a ser perseguidos, desde hace casi dos décadas”.

 

 

En el entrecruzamiento de nombres, fechas y episodios, la crónica establece lo que podrían haber sido los pasos de las niñas asesinadas desde que nacieron en un campamento guerrillero en el monte paraguayo, hasta que en noviembre de 2019 sus familiares residentes en Misiones, Argentina habrían pedido a la escuela primaria donde estudiaban en Puerto Rico el certificado escolar correspondiente “porque iban a viajar a Paraguay a conocer a sus padres”.

 

Secuestro y exigencias inauditas

Cuando el cúmulo de reacciones desde todos los ámbitos y desde varios países alcanzaba su punto más alto, otro hecho -aparentemente no asociado al asesinato de las niñas- ocurrió a poca distancia del primero.

                                    Óscar Denis, ex vicepresidente del Paraguay, continúa secuestrado por el EPP.

 

Se trató del secuestro del ex vicepresidente Óscar Denis, el miércoles de la semana pasada en el norte de Paraguay, hecho que fue destacado por ser el primero que involucra a un exalto cargo de un Gobierno que comete el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

 

Denis, de 74 años, quien además de ocupar la vicepresidencia entre 2012 y 2013 presidió el Partido Liberal, el mayor de la oposición, fue secuestrado en su hacienda ganadera junto a un peón de la misma, Adelio Mendoza, de 21 años, en la frontera entre los departamentos de Concepción y Amambay.

 

El último viernes sus hijas pidieron que los captores lo mediquen, dado que es hipertenso e insulinodependiente. Además, hace poco tiempo fue sometido a una cirugía compleja. El último domingo, entre tanto, una larga caravana de paraguayos se manifestó en el centro de Asunción para pedir la liberación del político, dado que a las 22 de ese día, fenecía el plazo dado por los guerrilleros.

 

Un referente del coloradismo señaló que el secuestro de Denis sería una venganza por la muerte de dos niñas de 11 años en esa zona una semana antes, en dos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y el EPP.

 

Cuando se produjo el secuestro extorsivo de Denis, el Gobierno seguía bajo las críticas por la muerte de las menores y el rechazo de organizaciones de derechos humanos.

 

El Gobierno no respondió a la extorsión del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que planteó hacer un canje de los cabecillas del grupo que están prisioneros, Carmen Villalba y Alcides Oviedo Brítez, a cambio de la liberación de los nuevos secuestrados.

 

El EPP tenía además una segunda exigencia: que la familia de Denis, de 74 años, reparta alimentos y pertrechos por valor de dos millones de dólares entre 40 comunidades del norte del país y “si las comunidades se negaban a recibir la ayuda” debían buscar otros destinatarios.

 

Este lunes se informó que la gran mayoría de los grupos contactados para la “donación” que llevó adelante la hija del ex vicepresidente secuestrado no había aceptado tal entrega porque no querían que se entendiera que apoyaban las acciones de los insurgentes.

 

Si el secuestro tiene relación o no con el asesinato de las niñas, todavía no está claro. Mientras tanto, se espera que una nueva autopsia sobre el cadáver de las menores pueda revelar más datos sobre las circunstancias de las muertes o al menos, sobre todo lo que se hizo para simular hechos que no ocurrieron.

 

Liberación de Adelio Mendoza

Este lunes a última hora de la tarde, el peón Adelio Mendoza apareció, caminando, solo, en la estancia en cuyo ingreso había sido secuestrado junto a su empleador, el ex vicepresidente Óscar Denis.

 

 

Tras permanecer cinco días secuestrado, se reunió ya a la noche, con los familiares de Denis quien continúa retenido. De ese encuentro solo trascendió que el estado general de Denis es “regular”, según lo que habría informado Mendoza a las autoridades con quienes mantuvo una extensa reunión, después de la revisión médica de práctica.

 

En las primeras horas de este martes, familiares de Óscar Denis, que permanecen en la localidad de Concepción, solicitaron a las fuerzas militares que se retiren de la zona de monte para permitir que los secuestradores retiren medicamentos que sus hijas necesitan enviar a su padre.

 

 

Se desconoce si el pedido efectuado ante gran cantidad de medios fue una iniciativa de los familiares, a partir de lo dialogado con Mendoza o si forma parte de nuevas exigencias del grupo armado que lo tiene secuestrado hace ya seis días.

 

Mientras tanto, grupos de indígenas de la zona se organizan para “meterse en el monte” a buscar por cuenta propia al ex vicepresidente, ante la falta de resultados de las fuerzas militares involucradas en la búsqueda.

 

 

 

 

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